Archivo de la categoría: DE VIAJES Y OTROS CUENTOS

¿la vida mira de frente, o nos da el culo?

Un popular grafiti de los jóvenes modernos,  reza.

“si la vida te da la espalda, tócale el culo”

ya no tan joven, me pregunto…

¿y si te da revancha, que le tocas?

Porque lo que tenemos en la mano para resolver, lo que hace a nuestro “ser o no ser”, no es la calavera de Hamlet, es la vida. Por lo tanto es algo genérico, tan asexuado que no permite distinción de vidas y vidos pero que tiene culo y por tanto  es humana.

¿qué deberíamos tocarle entonces, para que no se dé vuelta y  nos muestre unas  duras y ásperas  nalgas?

Supongo que la respuesta a este fino análisis es obvia, las hembritas diremos que un par de bolas  y los varones que nuestras tetas. Estaríamos entonces,  pensando solo en el venir del otro sexo.

¿Qué nos pasa cuando ese venir,  viene en bajón? ¿Qué hacemos, si solo nos queda decidir por alguna parte del ir, de la deidad de la vida?

¿Y si es generosa en sus formas, de donde nos conviene agarrarnos? ¿hasta donde nos alcanzan las manos? ¿y si para colmo nos da lo mismo, con tal de que sea un culo amable?

Si la vida nos da revancha, aprendamos que adquirimos  un culo nuevo  sin pasar por una cirugía estética. Que ella nos lo regaló,   porque le pusimos huevos  pero tambien, porque supimos recibir mucho  cariño, con el  que desarrollamos un trasero más generoso que el de cualquier gordo de Botero.

Con esta pequeña humorada  les digo:  los quiero mucho, amigos y hermanos que “la vida” me  dio, a veces demoro demasiado en expresarlo,  pero  …mi cariño  está siempre con ustedes.

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madres – diosas – humanas

Para el comercio y sus pregoneros – los medios de comunicación – hoy todas somos diosas.

Harappa envidiaría nuestra energía y nuestra danza creadora dejaría a Siva Nataraja, mas embobado que a un niño en la bombonería.

Inanna solo descendió a Irkalla una vez, pero nosotras lo hacemos cuando nos place y retornamos al mundo de los vivos, como portadoras de vida y sus placeres.

Maat se sentiría torpe ante nuestro sentido de justicia.

Nos desencontramos con Adán a cada rato como Lilit, preguntándole ¿Por qué he de acostarme debajo de ti? yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual, pero estamos en el siglo XXI y tomamos la posición que mas nos place.

Somos capaces de generar las mayores tormentas y olas gigantes que todo lo invaden, mientras Sedna nos espía, aceptando que lo suyo no es nuestro Tsunami, sino mas bien una tormenta tropical.

Superamos a Atalanta en las habilidades de la caza, y también la pesca de todo varón que llame nuestra atención.

Somos nutrientes puras de la tierra verde y joven, ciclo vivificador de la vida y la muerte, protectoras de la familia y todo eso lo hacemos bajo la lánguida mirada de Deméter.

Es saludable que recordemos que además de diosas todos los días, somos humanas y como tales, nos equivocamos, nos cansamos, nos olvidamos, nos acongojamos, nos irritamos …y

TENEMOS DERECHO A TODO ESO Y MAS

¿los orientales padecen stress?

Cuando la inteligencia no te alcanza para controlar el stress. Cuando el “amansalocos” que te recetó la pediatra de adultos te deja con “relantiseur” matutino, pero lo mismo se te enciende el triturador de muelas. Cuando la dentista te fabricó una almohadita de silicona y te la despegas de tu nariz cada mañana. Cuando todo eso sucede al mismo tiempo, seguramente encontrarás una mayoritaria opinión en tu entorno, respecto de las bondades de las culturas orientales para solucionar tu problema.

Eso me pasó, dedique un día a preparar el espacio físico, lo diseñé según los preceptos del feng shui, trasladé muebles, limpié paredes y pisos, puse sahumerio, campanitas y bola de cristal. Al día siguiente me dolía hasta el apellido, pero obedientemente tomé librito, anteojos y partí al santuario a practicar los ejercicios de relajación.

Para empezar, tuve un shock al enterarme que mi madre me enseñó todo mal y que llevo 40 años haciendo todo mal. Entro la pelvis y la panza al caminar, cuando lo correcto es sacar panza e inflarla mucho, desde abajo, para no tener panza. Les aviso a los lectores al bulto, estoy diciendo que según esta teoría, los occidentales tenemos panza porque la entramos y que somos estreñidos porque en esa posición, fruncimos el orto.

Hacer ejercicios con anteojos y libro en mano, sin perder el equilibrio ni el ritmo, inflando bien la panza y aflojando el orto, parada sobre la punta y los dedos del pie porque es de esa forma que se toma contacto con la tierra y pasan nuestras energías negativas hacia abajo y las positivas hacia arriba, no es en principio una actividad relajante. Me dicen que debo apelar a la paciencia oriental pero si la tuviese, no apretaría los dientes.

Sin apología alguna a nuestra cultura, sin desmedro por los conocimientos acopiados a través de los siglos por los orientales y con mucha humildad por mi ignorancia, me pregunto:

¿ningún oriental tiene panza? ¿en el siglo XXI, no se les caen los dientes por apretarlos? Apa che, ahora sí que me picó la curiosidad ¿los orientales modernos no tienen stress?

algo se ve bien en Humahuaca

Humahuaca no tiene ni el cerro de los siete colores, ni la paleta del pintor, ni la pollera de la colla, todos atractivos turísticos mas cercanos a otros pueblos de La Quebrada. Tiene en cambio un centro urbano que la modernidad no logró desdibujar, con calles estrechas enmarcadas por fachadas continuas de paredes de adobe y carpintería de madera dispuesta con un ritmo tal, que reduce la ansiedad del viajero urbano, siempre que este se permita disfrutarlo.

En Humahuaca se descubre el encanto de los desagües pluviales que se alinean como pájaros colgados del techo y las farolas que iluminan el empedrado, si aprendamos a mirar un poco hacia arriba. Caminando sin demasiada prisa, se nos revela un mundo de sabores, de aromas y de sonidos que dan cuenta de una cultura diferente, de valores y sentidos que desconocemos pero que tampoco encontraremos, si perseveramos en nuestra prisa por querer “conocer todo”, sin conocer nada.

Es también la población mas grande de La Quebrada de Humahuaca, donde vive mas gente, donde hay mas comercio, donde la política entorpece y se observa el proceso creciente de transculturación en el norte argentino. Sin embargo en el mercado, en la feria o en sus calles, siempre podremos encontrar a quien que nos enseñe sus secretos, como lo hace el poeta Fortunato Ramos.

algo se ve mal en Humahuaca

Imaginemos un barrio de viviendas económicas financiadas por el Estado Nacional. Una importante urbanización, de muchas casitas construidas con bloques de cemento y pintadas de rosa, de muchos techitos apenas inclinados sobre los que solo se destacan los tanques de agua.

Pensemos ahora ese barrio en una geografía de altura, con grandes saltos térmicos, sin árboles y enmarcada en los cerros de colores de la Quebrada de Humahuaca, los que bajo el sol poniente, destacan la geología, la hidrografía y la erosión en ese juego de volúmenes, de luces y de sombras que solo la naturaleza sabe construir.

Permitámonos entonces cierta tristeza al pensar que no hemos sabido hacer algo mejor, que no aprendimos de los incas el respeto a clima y a la Pachamama, y asumamos que de Ushuaia a La Quiaca tenemos una única “solución”, chata, monótona, inadecuada, para aquellos que no pueden acceder por sus medios al derecho que la Constitución Nacional les consagra – una vivienda digna.

Pero si entre la montaña y esos techitos se nos presenta un mar de tanques de agua, pintados con una gran imagen negra del Che Guevara o de Tupac Amaru y nos explican que la CTA y el Perro Santillán, son los que asignan las viviendas, porque es por su intermedio que el Gobierno Nacional las financia la tristeza se nos vuelve indignación.

IRUYA … 400 años de historia en equilibrio inestable

Las montañas, los ríos, el cielo, toda la naturaleza se expresa en forma escenográfica en Iruya, pero lo que empequeñece al viajero es el esfuerzo que realiza su comunidad para cultivar, criar ganado y aprovisionarse de lo necesario, en esa geografía extrema.

Es esto lo que se siente, cuando desde mas de 4000 metros se desciende por el “abra del condor”, en un estrecho camino de ripio que se dibuja entre conos aluvionales, cárcavas de gran altura, formaciones erosionadas por el agua y el viento y todas las mesetas de altura con los surcos trazados y los cultivos creciendo.

El pueblo se desliza en la ladera, entre el río Iruya y un afluente de este, ambos con un hilo de agua en un gigantesco cauce que atemoriza, si se piensa en la acción de lluvias, infrecuentes pero peligrosas en sistemas geológicos tan frágiles.

Es por esto que, descubrir las huellas de las 4 x 4 que ahorrándose unos metros de camino, atraviesan laderas por donde mas les place, sin entender que quienes lo trazaron , tuvieron en cuenta las escorrentías de agua y sin pensar que quienes allí viven, dependen de esta única vía de comunicación, enciende señales de alarma.

Registros de nacimientos en Iruya encontrados en parroquias de Humahuaca, comprueban que hace mas de 400 años que los collas ocupan esas tierras, lo que no debería sorprendernos porque ellos son respetuosos de la naturaleza.

Somos los hombres modernos que disponemos de tecnologías poderosas, los que terminaremos destruyendo aquello que otros han preservado por tanto tiempo , para nuestro disfrute pero también para nuestro aprendizaje.

turismo de manada – una innovadora modalidad de turismo argentino

Cuando le comenté a mi amiga que partíamos al NOA en un tour, me apabulló con: ¿vos en una excursión del PAMI? No podíamos dar marcha atrás, pero para alguien que armó su mochila por primera vez a los 18 años y conoció buena parte de este y otros países moviéndose a sus aires, el comentario cayó espeso.

Subimos de noche a un ómnibus repleto de gente durmiendo, lo que no facilitaba información sobre el target de nuestros compañeros de aventura. Al sacudir la primera neurona, estiré el cuello para hacer una evaluación y me encontré entre una mayoría de personas “pre PAMI”, que tomábamos vacaciones del trabajo y las familias, solos o en pareja, procedentes de ciudades del interior del interior y que optamos por el turismo de manada y fuera de temporada, porque era mas barato que hacerlo por nuestra cuenta. Éramos sin lugar a dudas,  un contingente en el que prevalecía el paladar de champagne y el bolsillo de cerveza.

Antes de que mi segunda neurona hiciese sinapsis, el comandante Aníbal – coordinador de la empresa – nos apabulló con ofertas de circuitos y veladas no contempladas en el tour, todas espectaculares, imperdibles, inolvidables, que debían aceptarse a negro o blanco antes de bajar del bus y por supuesto baratísimas. Estábamos tan dormidos que rechazamos sus gentilezas, lo que nos permitió descubrir que el éxito de esta aventura, radica en respetar como propios, todos los días y comidas libres del paquete, lo que evita quedar exhausto de tanto traqueteo, harto de los compañeros de ruta y gastando mas dinero de lo previsto.

En síntesis y de acuerdo a esta experiencia, el turismo de manada es una alternativa para la “granclasemediaargentinasalud+50”, siempre y cuando te disperses del rebaño, cada vez que te plazca.

neurosis en la naturaleza

Circula un chisme sobre el festejo del Ministro De Vido porque gracias al calentamiento global, a la corriente de La Niña, al efecto invernadero a nada de eso o a todo eso, el invierno ha sido benigno y hemos consumido menos gas domiciliario y recortado menos insumos a la industria.

También hay quienes con alguna malicia dicen, que el señor Ministro no lograr asociar esto a las enormes pérdidas en la producción primaria, debidas a la sequía que está haciendo estragos en varias provincias.

Puedo aseverarles que el manicomio se extendió de la sociedad a la naturaleza. Mi jardín está alucinando y el fin de semana pasado tuve que ponerlo en terapia, porque el jazmín paraguayo, las azaleas, las clivias, todo explotó en flor, cuando aun no había limpiado la hojarasca ni podado las enredaderas.

un señor, que además era el padre del “Gato Romero”

Tomar una revista en un sala de espera, suele ser un acto de desesperación, pero si persistimos en la curiosidad, puede ser una fuente de inspiración.

Eso me sucedió hoy, cuando pospuse la ansiedad y abriendo cualquier revista en cualquier página, me topé con los ojos brillantes y retintos de “El Alejo”. Aquel hombrón con el que compartí muchos viajes en el ómnibus de La Quebrada, al regresar yo del colegio y él de la fábrica, para bajarnos ambos, en la puerta del Golf Club de Villa Allende.

Con la perspectiva que aportan los años, me pregunté ¿de que hablábamos? Erámos vecinos, pero entre “El Condor” y “La Loma”, las distancias siempre fueron grandes y múltiples. El era un hombre grande, casado, responsable y respetuoso; yo una adolescente que trataba de vivir con normalidad, una situación familiar dolorosa y traumática. Al evocarlo hoy, descubrí su secreto.

“El Alejo” hablaba del clima, del pasto de la cancha, de cómo reconocía a cada persona desde grandes distancias, por la forma de caminar – como una huella digital, que nos distingue a cada individuo. Su vida era el golf, pero ajustaba tuercas en una autopartista para sostener a su familia y alejar a su hijo, de su propio destino, el de su hermano “El Alejito”, el de su sobrino “El Wensy”, estos también excelentes golfistas, sin chances de vivir de su pasión.

Hablaba del swing de mi madre – de quien fue caddie – de mi hermano “El Gordito”,  a quien el estudio universitario había alejado de los links, de las destrezas del Negro Monguzzi, de que tal tenía dinero pero no merecía el título de señor, porque atropellaba a sus compañeros en la casilla.

Hoy, que tengo la edad de él en esos años, descubrí que “El Alejo” se privaba de sus 20 minutos de relax, de silencio al salir de trabajar y me dedicaba ese tiempo. Lo haría tal vez porque mi padre estaba enfermo, porque era adolescente e indefensa, pero sobre todo, porque él era una gran persona, que a su manera y sin violentarme con preguntas, supo distraerme de mi realidad por 20 minutos en cada viaje.

Una segunda mirada a la foto, me devolvió el bigote y el corte de pelo de su hijo “El Gato Romero”, quien en la entrevista explicaba, el rol del padre como su referente para la vida.

Estas palabras tienen el mismo sentido, el de evocar y honrar a quien, ante todo fue un señor -inteligente, generoso, muy humano – Alejo Romero que además, era el padre de Eduardo Romero.

aventuras en el sillón de la odontóloga

No planifico gozosamente una visita a la odontóloga, pero cada vez que salgo de su consultorio, la carcajada es recurrente y sustentable en el tiempo. Es de charlar bastante – vicio profesional que supongo desarrolla, por el mero hecho de tener siempre ante sí, a una persona con la boca abierta y cierta discapacidad para la respuesta a tiempo – es inteligente y preparada, pero su sello de marca, es la espontaneidad para narrar, casi cualquier acontecimiento de la vida cotidiana.

La semana pasada, mientras preparaba instrumentos y pastitas, se disculpó porque tenía los turnos retrasados.

Es que hoy choqué, no sé si ya te lo conté pero, yo soy de chocar. Veamos como está esa obturación.

¿e asó algo?

No, lo de siempre, venía con los chicos por la Nuñez y no se que pasó, pero choqué con el que venía al lado. De pronto, se cruzaron los dos autos.

¿omo e ruzaron?

No tengo idea como, pero había chocado.

¿se olpearon os icos?

No, se hizo pelota el auto … irrelevante – las ópticas, un bollón grandote en un lado, el paragolpes se chanfleó – solo chapas. Lo único que me jode, es pensar en la cara del Flaco. Yo choco y antes de encontrar los documentos en la cartera, se me representa su cara cuando le cuento. ¡No entiendo porque sufre tanto, si solo son chapas!

¿ ero antas eces chocas?

Si , soy de chocar. Ya le expliqué, lo mío es una propensión genética al choque, pero … él no puede superarlo.

La física me impedía seguir riendo “on la oca aierta”, de modo que hubo un impasse.

Acopio con orgullo un catálogo de excusas huevonas, pero ninguna llega a ser tan excelsa como esta.

Es que mi familia es de chocar. Incliná un poco mas la cabeza. Te cuento, mi papá es tenor y relajaba la gola en el auto. Veníamos por la Isla de los Patos, él con Puccini a viva voz y tres cuadras antes, nosotros anunciábamos –los patos, papá los patitos, a la mierda los patos. Cuando llegamos a casa, vio el plumerío en el capot, y preguntó ¿de donde habrán caído esas plumas? No te rías así, no puedo limpiar bien el material.

¿omo erés e no me ría on ese uento?

Del lado de mi mamá también tengo propensión. Una vez dejó el auto en Brandsen, frente al colegio. De pronto, entra alguien a la sala de profesores diciendo que un auto sin conductor cruzó la Avenida Castro Barros con el semáforo en rojo. Imagináte los autitos chocadores llegaron hasta la Coca Cola y hasta la Casa Cuna. Era el auto de mi mamá.

Bueno quedó perfecto, dejamos la limpieza para la semana que viene, porque tengo la sala de espera llena de encabronados que escuchan nuestras risotadas y no pueden participar de la fiesta.