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Manzana del Bicentenario – Escépticos Abstenerse

Se escucha con frecuencia,  hay que aceptar que los funcionarios se aparten de las normas porque “todos lo hicieron”,  convalidar negocios irregulares porque “hay mucha plata detrás”,  y  callar lo que está mal porque “se hace desde siempre”.

A veces comprobamos  que rebelarse ante esa lógica,  permite que se cumplan las normas, con ganancias razonables  y haciendo lo que se debe, tal  como publican en: http://www.comercioyjusticia.com.ar/2012/08/15/manzana-del-bicentenario-privados-no-haran-la-obra/

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¡ A nuestra salud ciudadanos crédulos!

Oyarbide, Spartacus, una lección de ética ciudadana.

Oyarbide, Spartacus y la lección de ética ciudadana

Vivíamos en la casa pequeña en la que las tareas escolares compartían espacio y tiempo con el noticiero de TV, al regresar los padres de trabajar.

Mi hijo tenía prueba de ética ciudadana – tema: división de poderes – sistema republicano y federal y libro en mano me dispuse a tomarle le lección del capítulo “Formas de Gobierno –  División de poderes del Estado”.

Desparramado en una silla él tenía el ojo estirado hacia la pantalla de TVen la que su padre se ponía al tanto de los sucesos del día y aunque insistí no logré que su mirada volviese de la atractiva pantalla, hasta que me fijé en lo que tanto le atraía.

El movilero estaba en la calle, filmando la mudanza del prostíbulo Spartacus mientras explicaba lo inexplicable. Que la justicia había librado una orden de allanamiento en el marco de una causa contra el Juez Oyarbide, que la orden no llegaba y mientras tanto a la vista de todo el mundo estaban vaciando el local que luego sería allanado.

No recuerdo el resultado escolar del niño, pero yo aprendí a la enorme distancia que tenemos los argentinos entre el deber ser y lo que realmente somos.

Votar no es entregar un cheque en blanco

El Dr. De la Sota ganó las elecciones y será nuestro gobernador  habiendo sorteado  una campaña sin dar explicaciones sobre los slots, el desfinanciamiento de la Caja de Jubilaciones y el Apross, la desinversión en la Epec y otras falencias, que el Lic. Schiaretti  supo señalarnos como cambios prioritarios al asumir su mandato.

Estamos por elegir Intendente y varios de los temas que no se debatieron en las elecciones provinciales tienen su correlato en las  municipales, porque involucran tierras que fueron o son públicas y están en área urbana de Córdoba. Esa coincidencia nos da la oportunidad de preguntar:

¿Cuál será el destino de los predios del ex Batallón 141 que De la Sota vendió a Eurnekian para una inversión inmobiliaria frustrada por una Ordenanza que los declara área verde, que puede modificarse en cualquier momento?

¿Qué harán con el proyecto de la Manzana del Bicentenario, otra gran inversión que vulnera normas que nos comprometimos a cumplir ante Unesco al solicitar la declaración de Patrimonio de la Humanidad de las Estancias Jesuíticas?

¿Qué afectación y uso del suelo se daría a los predios del FFCC en Alta Córdoba y Barrio Talleres, que transferidos por Onabe  permitiría al  Gobernador  venderlos con el trámite expedito que autoriza la Ley de creación de Corincor S.A.?

¿Qué compromiso asumen ante la declaración de los predios del III Cuerpo de Ejército como Espacio Natural de Interés para la Conservación y Reserva Natural Militar?

Los candidatos a intendentes podrían sentar su posición,  el gobernador electo podría  explicarnos qué piensa hacer en éstos temas, a  nosotros nos compete recordarles que emitir un voto  no es entregar un cheque en blanco.

Queremos saber de qué se trata

Nuestro derecho a exigir información adecuada sobre el proyecto inmobiliario de la “Manzana del Bicentenario”.
Los vaivenes en las decisiones respecto del proyecto “Manzana del Bicentenario” dejan en claro que los ciudadanos no hemos sido informados de aspectos que nos incumben y que pueden perjudicar el patrimonio y la calidad de vida de los cordobeses. De lo contrario, ya debiésemos conocer la respuesta a estas preguntas:
¿Por qué el Municipio y la Provincia convalidaron el llamado a concurso del Banco de Córdoba, cuyas bases están francamente en contradicción con las normas vigentes para la ciudad y para la UNESCO?
¿Por qué ante la preocupación manifiesta de expertos y responsables institucionales, como la Rectora de la UNC, se admitió a la adjudicataria Edisur – MiTerra modificar el proyecto en lugar de llamar a un nuevo concurso?
¿Qué fundamentos técnicos tienen los criterios orientadores acordados por la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos cuando sugieren  alturas máximas de 70 metros, que triplican las permitidas por las ordenanzas vigentes?
¿Convalidará la Comisión Nacional Argentina de Cooperación con la UNESCO la transgresión de las normas que nos hemos comprometido a cumplir ante ese organismo internacional?
¿Por qué es la adjudicataria quien está realizando gestiones ante UNESCO para la aprobación del proyecto, cuando esa es competencia exclusiva de Argentina como Estado Parte?
¿Qué beneficios tendríamos con  la modificación del proyecto, bajando alturas a cambio de construir 600 cocheras subterráneas en un solo punto del microcentro? ¿Cuál será el impacto de esa concentración en el tránsito y el transporte de la ciudad? ¿Por qué éstos y otros estudios ambientales serían realizados por la empresa y refrendados por el Estado?
¿Los terrenos del Banco de Córdoba nos pertenecen todavía a los cordobeses o ya fueron transferidos a un fideicomiso, como lo establece el pliego del llamado a concurso?
¿A qué se refiere la Subsecretaria de Cultura de la UNC,  Mgtr. Mirta Bonnin en su nota del 16 de mayo dirigida al Concejo Deliberante, cuando afirma que una de las razones para solicitar la postergación del debate por las cocheras es “la sospecha de que las referidas modificaciones propuestas posibiliten blanquear y/o habilitar construcciones existentes y/o nuevos proyectos edilicios en el centro histórico de la ciudad, entre ellos los referidos a la Manzana del Bicentenario”?
Quienes deben informarnos, la Municipalidad de Córdoba, el Gobierno de la Provincia, la Comisión Nacional de Museos Monumentos y Lugares Históricos y la Comisión Nacional Argentina de Cooperación con la UNESCO, se han limitado a publicar comunicados que no responden ninguna de estas preguntas.
Por esto y porque pasaron más de 200 años de historia política en Argentina es hora de exigir  que quienes asumieron la responsabilidad de administrar la cosa pública, lo hagan de cara a la ciudadanía.

María Luz Cammisa
Magister en Formulación, Administración y Evaluación de Proyectos de Inversión.

ciudad Flubber o ciudad Rasti

La ordenanza del Centro Histórico de Córdoba fue sancionada hace 25 años, en el marco de un modelo urbanístico para la ciudad del momento. Aquella idea de regular las alturas en torno al patrimonio arquitectónico urbanístico concentrado en pocas manzanas permite grandes alturas en las avenidas y en la costanera del río, a la vez que promueve la renovación de amplias zonas periféricas al área central a través de la inversión privada. Para visualizarlo, apelemos al “Rasti”: los monumentos tendrían 2 ladrillitos de  altura, los edificios vecinos 7 y a varias cuadras se levantarían torres de 20 y hasta 45 ladrillos.

En estos 25 años aquel código urbanístico fue modificándose por reacción a las demandas sectoriales y de mercado, generando parches que afectan el paisaje urbano actual y nuestra calidad de vida, por lo que los “Rasti” se convirtieron en “Flubber”, esa masa gelatinosa de otro juego infantil.

A los empresarios les resultó mejor negocio eludir la normativa urbanizando la periferia bajo figuras no reguladas (los countries) que provocaron una  mancha urbana de baja densidad y límites difusos. Este nuevo modelo urbano no planificado requirió nuevos centros comerciales que redujeron la actividad del área central y congestionó la red de acceso; todo lo que afectó al centro, a la calidad y costo de los servicios y otros padecimientos que sufrimos a diario.

Bancor, con la  anuencia de los gobiernos provincial y municipal, convocó a los mismos empresarios para recuperar ese centro -que hoy lo necesita porque carecimos de gobernantes atenidos a las leyes o visionarios para modificarlas- sin siquiera advertir que incluso desde el mismo Pliego de Licitación se vulneran las condiciones que regulan la preservación del Patrimonio de la Humanidad declarado por Unesco.

No desconocemos que en el área de amortiguamiento de  la Manzana Jesuítica hay edificios aprobados por ordenanzas  de excepción  que  fueron  transformando a la ciudad en “Flubber”, pero es inaceptable que el Estado institucionalice la excepción desde la redacción del pliego de llamado a concurso, cuando dice en el punto 27.1.1:
En el caso que la Propuesta Arquitectónica requiera de una adecuación normativa en el Uso del Suelo, previo a la firma del Contrato, el Adjudicatario deberá presentar los documentos que acrediten que ha obtenido las autorizaciones municipales necesarias para el desarrollo de lo propuesto en la Oferta. Asimismo, deberá presentar la factibilidad técnica de prestación de los servicios de jurisdicción municipal.”

Ese desapego a las normas es lo que pone en riesgo el Patrimonio Universal de las Estancias Jesuíticas al desconocer que nos hemos obligado como Estado Miembro de Unesco a cumplir con la Ordenanza N°8057/85, que fija para la manzana 20 del Banco de la Provincia de Córdoba una altura máxima de 21 metros.

¿Edificios o chicles?

En Córdoba, los  edificios institucionales en construcción  parecen chicles.  Les suben y bajan pisos como si no existieran  legajos de obra y otros  instrumentos para asegurar racionalidad en el gasto y calidad en la construcción, lo que es fácil de hacer cuando el dinero es de todos y lo permitimos sin chistar.

Los diarios informan los cambios que hará la empresa que construye el Centro Cívico  y las empresas adjudicatarias del Concurso de la Manzana del Bicentenario nos cuentan los del proyecto,  como si ellas fuesen  decisoras institucionales.

Según las noticias de los últimos días 11=10=9 (pisos del edificio del Centro Cívico), para Unesco y la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos 135 sería igual a 70=40=21 (metros de altura de los edificios de la Manzana del Bicentenario) y para las empresas Edisur-Miterra el valor inmobiliario de 84.000 m2=36.000m2.

Solo me cabe preguntar que nos duele mas ¿que nos crean estúpidos? o que terminemos siéndolo por no pedir las explicaciones del caso.

Manzana del Bicentenario – la joya de la abuela

En la manzana 20 del Casco Histórico de Córdoba  confluyeron últimamente  actores y hechos  que son observadas críticamente por personas  e instituciones especializadas en el urbanismo y la preservación del patrimonio y con esperanza por  otros sectores de la sociedad.

La modernidad llegará a la arena de los vendedores ambulantes, los inspectores municipales y los comerciantes que se resistieron  durante  20 años a abandonar su lugar para pagar gastos comunes en un shopping, de la mano de otros cordobeses, Bancor S.A., la  UTE de desarrollistas urbanos  (Edisur-MiTerra)  y el estudio de arquitectura AFT (Atelman, Fourcade y Tapia).

Esa manzana  que  vendría a ser una joya de nuestra abuela hoy pertenece  a  Bancor S.A. cuyo principal accionista es el gobierno provincial porque  la abuela era nuestra  institución financiera  – el Banco Provincia – y por lo tanto sus activos  son cosa pública.  Es joya por su tamaño y dominio – 10.000m2 de un solo dueño-  y su localización en el  nudo  donde confluyen las finanzas y el turismo.

Bancor S.A. tiene problemas de  encaje desde hace tiempo, los que vienen siendo  “observados y perdonados” por el Banco Central y es  bueno  que  en un  año electoral revisemos porqué la abuela  tiene que vender su joya, ya que fueron nuestros gobernantes apoderados.

El directorio de Bancor  en un esfuerzo por  sanear a la institución,  llamó a concurso nacional e internacional para el proyecto y ejecución de  un negocio inmobiliario que permitiría preservar edificios que forman  parte del patrimonio cultural,  tener una nueva sede central, revalorar sus activos  y facilitar la inversión del sector privado en un sector urbano   en el que la mera acción del Estado es y será insuficiente.

En contraposición, expertos  nos advierten que desde el llamado a concurso se ha puesto  en riesgo a otras joyas como Las Estancias Jesuíticas declaradas Patrimonio Mundial por Unesco, que completan  un alhajero apetecible para muchos otros negocios urbanos.

En la manzana 20 se está abriendo la puerta por vía de excepción a las normas, a sucesivas inversiones de entre 23 y 45 pisos de altura, perfil urbano que excede  largamente a los 7 pisos (21 metros) que desde hace 25 años se permiten en el casco histórico de Córdoba, cuando  se planificó  un centro de alturas  medias y grandes edificios en el borde del mismo, que evitase dejar a las joyas disminuidas o enanizadas  entre altos edificios.

Que se resuelva sobre lo que es de todos  por vía de excepción ya es malo, porque lo que sucede una vez puede repetirse  mediante  acciones  a  voluntad de los funcionarios de turno, con privados que no siempre serán tan responsables ni  flexibles a resignar su rentabilidad,  como ha comunicado la empresa adjudicataria  ante la evidencia de que los que debían  planificar y custodiar lo que es de todos – el gobierno provincial y el municipal –  no lo hicieron.

¿Qué puede pasar si la excepcionalidad se hace regla? ¿Qué si aceptamos el rol  de ciudadanos confundidos ex profeso por nuestros gobernantes? ¿Si una vez más nos callamos y luego hacemos catarsis en los blog y radios cuando los hechos  fueron consumados?

Si quieren formarse una opinión propia, desprendida de las contrapuestas que se expresan en los medios, hagan el ejercicio parándose  en la plazoleta del Fundador o la de la Compañía de Jesús,  miren hacia el edificio del Colegio de Escribanos e imaginen el paisaje que los rodea con edificios 3 o  4 veces más altos. Siéntese al sol a  tomar un café en cualquier vereda e imaginen que al frente hay un edificio de más de 20 pisos,   caminen por el circuito de las  iglesias y dibujen con la mente su contorno confinado por torres 135 metros.

En el siglo XXI la modernidad  no es vidrio, acero ni hormigón porque la tecnología permite a los diseñadores construir casi todo lo que sueñan, el desafío hoy es cuidar la calidad de vida de los ciudadanos, facilitar la inversión privada sin avanzar sobre el  patrimonio, dar la bienvenida a jóvenes profesionales que acepten el reto de lograr proyectos rentables en el marco de las leyes vigentes o  que propongan su modificación por los mecanismos que la institucionalidad nos brinda y que los ciudadanos nos hagamos cargo de nuestro rol en la discusión de la cosa pública.

En síntesis el desafío es pensar  hacia el futuro de todos los cordobeses aceptando desde todos los sectores que el árbitro es el Estado y ante  el que debemos  peticionar, demandar, requerir y cuestionar según corresponda.

Innviron se apagó ¿y ahora qué?

editado y publicado en Cartas de Lectores –  La Voz del Interior – 13/08/2010 –

Dado que he recibido quejas de todo modelo y humor,  les agradeceré que al menos, lean el final del post, porque en la edición del diario, quedó afuera el reconocimiento de que … a mí me pasa lo mismo que a usted.

Sin hipocresías. La solución mágica de  contar con la aspiradora gigante  de Innviron,  que chupase  nuestra mugre  y la convirtiese  en un viento imperceptible, nos ha tentado a todos los cordobeses.

¡Que fantástico hubiese sido que sus vientos fuesen límpidos y puros!

Mi madre reclamaba que en criollo, le explicase para qué servían los evaluadores de  proyectos de inversión,  y mi inmadurez me  hizo responderle siempre tras un fárrago de tecnicismos.

Hoy   podría decirle  que  aprendí que no vivimos en el paraíso, que  todo beneficio tiene un costo. Demoré en hacer esta síntesis  pero  compartirlo,  es una forma de explicarle a  ella,  lo que no supe hacer  en su momento.

También que los enunciados  no son buenos o malos en sí mismos, que su resultado depende del qué, como, donde, a qué costos, con qué consecuencias, con qué recursos  y quienes ejecutan, las acciones para  lograr los fines que buscamos.

Los cordobeses tenemos serios problemas de servicios como  el transporte, la recolección de residuos, el mantenimiento de calles. En buena  medida  son consecuencia  de que vivimos en una de las ciudades  de menor densidad poblacional del mundo,  gozamos de espacio físico  del que carecen en otras ciudades  muy desarrolladas y bellas,  pero amontonadas.

Tenemos patios, jardines,  terrazas donde podríamos sin demasiado laburo,  separar orgánicos para que las lombrices hagan lo que saben hacer.  ¡Fertilizar la tierra y brindarnos bellas flores o ricas verduras!

El intendente Giacomino confirmó hace unas horas que el paraíso de  la basura cero, no está en nuestro futuro inmediato. No nos explicó que hará con el destino final de aquello que con ahínco consumista  generamos todos, el que es transitorio y precario.

Nada más lejano a mi espíritu,  que relevar a los funcionarios municipales de sus obligaciones, tienen  mucho que explicarnos  y mucho más aún por cumplir  – basura cero.

Tampoco quiero evadir mi responsabilidad. He trabajado en muchísimos proyectos de gestión de residuos sólidos, pero en casa de herrero … no había separación de residuos. Cónclave familiar mediante, estamos  cavando el pocito en el jardín, para alimentar a la lumbrí del siglo XXI y mandar algo menos al cesto.



la cuarta ola – 2011/2031

Cuando terminemos de reconocer  que ellas  reparan gran parte de los desaguisados que a  fuer de amontonarnos  generamos los humanos, es posible que terminemos valorando   a la lumbrí” como símbolo de la sustentabilidad ambiental.   Esos filos  que  indigestos de nuestros desechos,  los excretan  en forma de abono y aguas aptas  para riego,  podrían convertirse  en la “Cuarta Ola”.

Convierten todo residuo orgánico en una arenita oscura que  mezclada con tierra   hace crecer con vigor  todo tipo de vegetales ornamentales y comestibles, que además  puedan  transformen efluentes cloacales en abono y agua apta para  riego,  es una novedad.

Los biólogos deberán investigar  que nuevos descalabros podemos generar en el ecosistema  incentivándolas a  procrear más que los piojos, pero por el momento  pareciera que ese bichito inofensivo aunque un poco viscoso  podría  transformar el mundo de desiertos y muertes que nos han pronosticado.

La tendencia al humor en imágenes,  me llevó imaginar como sería en ese caso  “El David” del tricentenario,  representando a una o muchas lombrices como expresión de la nueva belleza.

¿Será una escultura estilizada y delicada como las de la cordobesa Violeta Lemme, serán redondas y gordotas como las figuras del  colombiano Fernando Botero o tal vez sintetizadas en líneas geométricas como “El Sentinel”  de Tim Tolkien?

No perdí el juicio, este post está inspirado en Alvin Toffler y en el link de Cadena 3:

http://www.cadena3.com/contenido/2010/07/16/57744.asp

El tamaño de la mentira

¿Cual es el calibre de las mentiras que podemos soslayar, aún cuando sean flagrantes y menosprecien nuestro discernimiento?

¿Cuántas mentiras puede decir un funcionario,  para llenar el gigantesco vacío de actos de su gobierno y cuantas podemos tolerar sin reacción alguna?

¿Qué forma  tendrá  aquella mentira  que logre  sacudir  nuestro letargo?

¿La democracia tiene un límite para la mentira,  o acepta ciudadanos que juegan a que no los engañan  y funcionarios que compiten entre sí  por el premio al embuste mas canchero?

¿Cómo ejercer ciudadanía, cuando  hastiados de vivir en esta virtualidad engañosa, descreemos de todos y de todo?

Pareciera que los argentinos tenemos una aversión  infinitamente elástica a la mentira,  la toleramos de  toda medida, color y forma. Hacemos bromas sobre las más descaradas declaraciones de nuestros gobernantes, atascamos facebook y twitter   y  con esa mínima e inocente  catarsis seguimos tan campantes  cada uno por nuestra cuenta.

Queremos vivir en democracia   pero nos  quedamos en sus aspectos formales y nos hemos convencido de que nuestro rol,  es meramente  ejercer el derecho al sufragio.  ¿Olvidamos acaso el de  ser informados? Otro pilar del sistema de gobierno que hemos abrazado,  tras largas y durísimas experiencias.

Paul Ekman , un científico  de EEUU que analiza las  micro expresiones  faciales, e identifica en ellas  emociones: ira, asco, miedo, felicidad, tristeza, sorpresa, diversión, desprecio, alegría, vergüenza, emoción, culpa, alivio y satisfacción,  ha  probado que los gestos ante esas emociones son universales,  y que sumadas al análisis lingüístico,  hacen un combo muy confiable para determinar cuando una persona miente.

¿Mejoraría nuestra democracia si redujésemos la tolerancia a la mentira? Sueño con una democracia plena y en mi desvarío,  imagino a Tim Roth en el papel del Dr. Lightman,  diciéndonos …a ése, éste y aquel, no les crean

¡están mintiendo desde las tripas!