Altura del Escritorio

Las volutas de mi cerebro se retorcían para encontrar mi “Divina Proporción” que dista de aquella buscada con ahínco por Luca Pacioli con Da Vinci en pleno Renacimiento. Mi interés era más posmoderno, prosaico, y sencillo pero no por eso menos importante en un mundo revolucionado por las TIC.

Necesitaba liberar la columna vertebral del repentino escayolamiento virtual que la apresó. Unas sesiones de quiropraxis acomodaron mi chasis pero la recomendación fue taxativa, si pretendo seguir usando computadora y evitar quedar escorada a perpetuidad tendré que sostener por horas, tres ángulos rectos – rodillas, caderas y codos – y la cabeza a la altura de la pantalla,

Trabajo en casa, probé todos los muebles para asentaderas y los que aportan un plano de trabajo pero al día siguiente salí decidida a comprar equipamiento de oficina. Con frustración me topé con objetos de diseño industrial propios de la mente de Albert Speer, muy parecidos en sus medidas y proporciones aunque de gran variedad en líneas y colores. Respaldos para Gulliver que obligan a la mayoría a inclinar la cabeza hacia abajo pero dan al que ocupa los sillones “sensación de poder”, mesas para computadora adecuadas para liliputienses en las que es difícil acomodar tres ángulos de 90° y que inducen a su ocupante a pensarse como alguien menos importante. Todo esto con materiales que perdieron la nobleza antes de ser fabricados y un packing con manuales de instrucción en idiomas cuya escritura no arranca por la izquierda, ininteligibles por lo tanto en esta mitad del planeta.

La solución que encontré fue un “revival aggiornado” sillón de comedor de 1945, escritorio de oficina de los años 60, una cajita de madera para levantar los pies y 3 expedientes gordos para elevar la pantalla.

Un exitazo, mi columna se fue acomodando y con ella ese buen humor que me permite sentenciar nuevamente en estas páginas, Neufert era un boludo que se hizo famoso midiendo cualquier cosa, pero si tenemos noción de nuestro tamaño y ocupamos el cerebro en acomodar las propias cotas, encontraremos “nuestra divina proporción”.

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2 Respuestas a “Altura del Escritorio

  1. y si la misma permite q usted siga escribiendo… Divina proporción para leerla!

  2. Pingback: altura de la mesada de cocina – apuntes de ergonometría | marulalula

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