En Córdoba, los edificios institucionales en construcción parecen chicles. Les suben y bajan pisos como si no existieran legajos de obra y otros instrumentos para asegurar racionalidad en el gasto y calidad en la construcción, lo que es fácil de hacer cuando el dinero es de todos y lo permitimos sin chistar.
Los diarios informan los cambios que hará la empresa que construye el Centro Cívico y las empresas adjudicatarias del Concurso de la Manzana del Bicentenario nos cuentan los del proyecto, como si ellas fuesen decisoras institucionales.
Según las noticias de los últimos días 11=10=9 (pisos del edificio del Centro Cívico), para Unesco y la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos 135 sería igual a 70=40=21 (metros de altura de los edificios de la Manzana del Bicentenario) y para las empresas Edisur-Miterra el valor inmobiliario de 84.000 m2=36.000m2.
Solo me cabe preguntar que nos duele mas ¿que nos crean estúpidos? o que terminemos siéndolo por no pedir las explicaciones del caso.